El investigador César de la Fuente, catedrático en la universidad de Pensilvania y miembro de nuestra Comisión Externa, acaba de comenzar los ensayos clínicos de DETECT 1.0. Un dispositivo que detecta la presencia de SARS-CoV-2 en la saliva a través de un chip conectado a un móvil.
El chip consiste en un electrodo que contiene la proteína ACE2, el receptor de la proteína S de las espículas del virus. Al depositar saliva en el electrodo, en las muestras de los pacientes infectados ambas proteínas se unen, y esta reacción química se transforma en una señal eléctrica que el aparato detecta y transforma en texto en la pantalla: positivo. La ausencia de reacción indicaría que el paciente no está infectado.
Para el desarrollo de este dispositivo, el equipo de César de la Fuente ha construido una impresora que imprime chips de cartón, lo cual abarata el coste. La adquisición de la proteína del electrodo sería la parte más costosa del proceso, pero gracias a la biocomputación, el investigador asegura poder sintetizarla de manera artificial y económica.
Por el momento, la efectividad en pruebas de laboratorio está por encima del 90%. César de la Fuente vaticina que aplicado a casos reales podría bajar, pero se trata de una prueba tan barata que el test podría constar de varias medidas, y la suma de todas ellas elevaría la efectividad al 100%.
El artículo completo en PennToday, 11/01/2021
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Imagen de César Rodríguez.