El análisis macro- y microscópico de la tibiofíbula de un lagomorfo (pequeños mamíferos que incluyen conejos, liebres y ochotonas) ha permitido la identificación de la patología más antigua hallada hasta ahora en este orden taxonómico.
Los estudios osteológicos del registro fósil proporcionan información valiosa sobre aspectos evolutivos de la fisiología y morfología de las especies, pero también sobre la ecología e interacciones con otros animales que las rodeaban. Así, por ejemplo, se ha podido deducir que la patología se debió al mordisco de otro animal, que originaría una infección articular. El estado del fósil apunta a que el animal fue devorado por un depredador.
Entre los científicos implicados en el estudio se encuentra Alejandro Blanco, del grupo GRICA del CICA. Los resultados están publicados en la revista Comptes Rendus Palevol y se puede leer el artículo completo AQUÍ.
La noticia completa en UAB Divulga, 12/03/2020.
Imagen de Tim Ulama, modificada por Blanca Moncunill-Solé, CC BY-NC-ND 4.0