Lo que se ha dado en llamar síndrome metabólico -diabetes, hipertensión, colesterol y triglicéridos altos- no importa solo para evitar un infarto de corazón o un ictus cerebral.
El Grupo de Investigación en Reumatología (GIR), de la Agrupación Estratégica CICA-INIBIC, relaciona ya estas alteraciones tan vinculadas a la dieta y el ejercicio con la enfermedad que centra gran parte de sus estudios: la artrosis. Lo han visto ya a nivel molecular y, ayer mismo, tras el congreso nacional de artrosis clausurado en Palexco el viernes, trataron el asunto en un simposio internacional sobre enfermedades del envejecimiento.
En el caso de los diabéticos, han visto que «las células del cartílago no son capaces de tomar la glucosa, porque no funciona bien la insulina, utilizan más la grasa y entonces el tejido de la articulación se vuelve más blando y se destruye con más facilidad», lo que, al final, viene a ser la artrosis. Algo parecido sucede con los pacientes con colesterol y triglicéridos elevados por la obesidad, que, además, someten a sus articulaciones a una carga o peso mayor.
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