El CICA acoge una mesa de debate sobre las mujeres en la carrera investigadora

El CICA acoge una mesa de debate sobre las mujeres en la carrera investigadora

De izquierda a derecha: Antía Pérez Caramés, Ana María Aba Cateira, Lorena Alonso Marañón y Rosalía Sánchez Fernández.

 

  • Dos investigadoras del centro y dos expertas de la UDC comparten en este encuentro vivencias y evidencia científica sobre los sesgos de género en la academia

 

A Coruña, 16 de febrero de 2024

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (celebrado cada 11 de febrero), hoy se han reunido en el CICA (Centro Interdisciplinar de Química y Biología) cuatro mujeres con el propósito de dialogar sobre las desigualdades de género en el ámbito científico. El debate ha sido guiado por Rosalía Sánchez Fernández, estudiante predoctoral que está a punto de terminar su tesis y que eventualmente tendrá que lidiar con ciertas incertidumbres a medida que avance en su carrera. 

En la Jornada, apodada Laboratorios propios en alusión al ensayo feminista de la autora del siglo XIX Virginia Woolf, participaron mujeres con perfiles académicos y laborales muy diferentes. El objetivo de esta mesa era poder mostrar una visión lo más amplia posible de una realidad con aristas: Lorena Alonso Marañón, investigadora postdoctoral recién incorporada al grupo de investigación Syncatmeth, habló sobre su experiencia en la maternidad y la difícil tarea de compaginar su vida privada con una carrera de prestigio. Antía Pérez Caramés, docente de Sociología de la UDC y experta en género y cuidados, aportó al debate argumentos teóricos sobre esta misma temática y sobre los sesgos de género presentes en los procesos de evaluación. Finalmente, Ana María Aba Catoira, profesora de Derecho de la misma universidad y miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional, recalcó la importancia de tener presente que los cuidados no son solo un derecho sino un deber que exige el compromiso de todos los agentes de la sociedad. 

 

Revertir el gráfico de la tijera

Margarita Salas decía sobre la presencia de investigadoras en el mundo de la academia científica: “Las mujeres no van a llegar. Ya están”. Discípula de Severo Ochoa, ella fue la primera mujer reconocida por investigar en el campo de la biología molecular en nuestro país. Aquello fue en la década de los años sesenta, y aunque hoy en día su figura goza de un increíble prestigio, el suyo nunca fue un camino fácil: medio siglo después, las dificultades a las cuales se debe enfrentar una mujer en la investigación son distintas, pero no por ello inexistentes. 

“Las mujeres no van a llegar. Ya están.”

Margarita Salas

Cuando elegimos estudiar una carrera como Biología o Química nos resulta mucho más sencillo que hace cincuenta años encontrar referentes femeninos cercanos: una amiga, una tía, una vecina de nuestro barrio… a diferencia de Margarita Salas, ya no debemos ser pioneras para recorrer el camino que deseamos. La presencia de mujeres en las disciplinas STEM es amplia en la actualidad, pero nuestra figura va desapareciendo a medida que escalamos a puestos de más poder. Así, pasamos de ser en torno al 50 y el 60 % del total de estudiantes que inician la carrera científica como estudiantes de tesis a tan solo el 25 % de jefes de grupo en el caso de los centros de investigación:

“El techo de cristal representa esa barrera a la que las mujeres enfrentamos al avanzar en nuestras trayectorias profesionales y al aspirar a ocupar roles de liderazgo en el ámbito laboral. La elección de la palabra cristal refleja la idea de que estas barreras no son fácilmente detectables y pueden no ser explícitas, pero aun así existen y representan desafíos importantes para nuestro avance profesional”, explicó Sánchez Fernández al comienzo de la jornada. Por su parte, Pérez Caramés recalcó que “la tasa de abandono en la carrera universitaria es superior entre los hombres hasta el momento de la tesis, y esto tiene que ver, entre otros factores, con que las reglas del juego dejan de estar tan claras a partir de este punto”.

La moderadora del debate, perteneciente el grupo Quimbio, quiso conocer la opinión de las participantes sobre cuestiones como la diferencia de salarios en la empresa privada, cuál es la mejor manera de resaltar los logros de las mujeres, la responsabilidad de los cuidados y su conciliación o cómo de efectivas resultan medidas como la obligatoriedad de la paridad en determinados eventos. 

Las integrantes del panel señalaron en conjunto la trascendentalidad de una educación y formación que implementen la perspectiva de género en sus líneas de actuación: “Las relaciones de poder se presentan en toda la sociedad y, por tanto, también están presentes en el ámbito académico. Todas sabemos que el factor fundamental es la educación, y esta debe incluir a la sociedad en general. Cuando discriminamos estamos tirando a la papelera lo que pueda aportar más de la mitad de la sociedad”, reclamó Aba Catoira en el encuentro.

En el debate también hubo un espacio centrado en las particularidades de la conciliación entre la vida privada y la carrera científica, algo que Alonso Marañón hizo evidente a través de su propia vivencia: “La maternidad está especialmente penalizada en nuestro caso, ya que debemos abandonar la  investigación mucho antes de dar a luz para no exponer a nuestro bebé a determinados compuestos. Esto nos obliga a paralizar nuestra actividad, algo que muchas veces no es compatible con la carrera que queremos seguir teniendo”. 

“Cuando discriminamos estamos tirando a la papelera 

lo que pueda aportar más de la mitad de la sociedad”

Ana María Aba Catoira

Para Pérez Caramés, esta penalización es una de las más importantes en cualquier carrera investigadora: “Solo el 30 % de las mejores catedráticas tienen hijos, por lo tanto es obvio que hay una decisión de anular o restringir ese deseo de maternidad para no sacrificar una parte que también deseo tener, esa carrera exitosa”. En opinión de la experta en género y cuidados, una de las líneas de actuación más determinantes pasa por alterar el  paradigma actual de conocimiento, “que siempre prima cantidad a calidad”.

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